Los romanistas volvieron a quedarse al borde del milagro ante un Liverpool que será el rival del Real Madrid en la final de Kiev. Como en Anfield, los giallorossi marcaron dos goles en los últimos 10 minutos de encuentro y merecieron mucho más. El esloveno Skomina fue decisivo al no señalar dos penaltis a favor de los italianos.

Este Liverpool no sabe administrar una ventaja

Sadio Mané abrió el marcador en la primera ocasión de la que dispuso en el Olímpico de Roma.

Sadio Mané abrió el marcador en la primera ocasión de la que dispuso en el Olímpico de Roma.

Los Reds llegaban a Roma con el 5-2 del partido de ida. Algo que visto lo visto, no es fácil de gestionar para los de Jürgen Klopp que pese a ponerse con 0-1 en el marcador en el primer cuarto de hora, acabaron sufriendo ante un rival bravo, valiente y confiado, que jugó contra el equipo de Merseyside y contra el esloveno Skomina, que tuvo una noche nefasta.

La AS Roma venía de remontar un 4-1 al Barça y sabía que iba a tener opciones de marcar a su rival, una de las peores defensas de los equipos top europeos. Sin embargo, el regalo de Nainggolan fue aprovechado por Sadio Mané para haber dejado muerto el partido a poco que los ingleses supieran jugar con cabeza. No fue así.

Una carambola, en un mal rechace de Lovren en el área que acabó golpeando a James Milner, provocó el empate romano. Aún faltaban 3 goles, como al principio, así que los italianos siguieron a su ritmo, con un Edin Dzeko imperial. El bosnio lo hizo todo bien, pero estuvo desasistido por el checo Patrick Schick, al que le pesó el partido.

Otro error romanistas acabó propiciando el segundo remate de los Reds, de nuevo aprovechado por los de Klopp. Georginio Wijnaldum no desperdició la ocasión para poner el 1-2 en el minuto 25, un marcador que implicaba marcar 4 goles para los locales para siquiera forzar la prórroga.

Un Dzeko imperial

El Liverpool jugará su 8ª final de la Champions League, buscando su 6º título ante el Real Madrid en Kiev.

El Liverpool jugará su 8ª final de la Champions League, buscando su 6º título ante el Real Madrid en Kiev.

Sería ya en la segunda parte cuando Dzeko aprovechó la endeblez de la zaga inglesa para poner el 2-2. Podía haber sido el segundo gol del bosnio en el partido, pero Skomina pitó fuera de juego en el arranque de una jugada que acabó con Karius derribando al balcánico en un más que seguro penalty.

Si esa jugada fue clara, el remate de los italianos que Trent Alexander-Arnold sacó con la mano lo fue aún más, pero de nuevo el esloveno se hizo el ciego. Ni él ni sus 4 asistentes vieron nada y dejaron que los italianos no sólo no tuvieran un penalty a su favor, si no que dejaron que el Liverpool jugase con 11.

La AS Roma marcó 4 goles en los últimos 10 minutos

La AS Roma se lo puso muy complicado al Liverpool, y mereció mucho más de no haberse encontrado con el arbitraje de Skomina.

La AS Roma se lo puso muy complicado al Liverpool, y mereció mucho más de no haberse encontrado con el arbitraje de Skomina.

Como en Anfield, la resistencia física de los ingleses fue decayendo con el paso de los minutos. Los romanos no estaban mejor, pero la fé de los de Di Francesco siguió viva hasta el final.

Así, en el minuto 86, Nainggolan marcó el 3-2 aprovechando un gran pase de Kolarov y ya en el minuto 92, el belga transformaba un penalti (menos claro que los dos que no señaló) que ponía el 4-2 final.

No hubo tiempo para más y los ingleses celebraron su vuelta a una final de la Champions League 11 años después de su última aparición. Para los romanos, de nuevo el Liverpool les ha dejado sin su gran sueño. Como en la final de 1984, los Reds han sido los verdugos de los giallorossi, que tienen motivos de sobra para quejarse del arbitraje de Skomina en el Olímpico.

¡Buenas Apuestas!