Como si el tiempo nos hubiese hecho retroceder atrás 15 años. Así nos sentimos los que vivimos desde muy cerca la separación de la ULEB, formada por las principales ligas europeas, de la propia FIBA Europa, en el histórico verano del año 2000, en el que se gestó la actual Euroliga.

Tres lustros no han bastado para poner de acuerdo al maximo organismo del baloncesto europeo y la entidad que auna a la ligas más importantes, las de más peso, del Viejo Continente. Si en el 2000, la FIBA se quedó prácticamente desmantelada, tras la salida de los grandes clubes españoles, griegos e italianos, en esta ocasión parece que la federación del baloncesto europeo ha esperado su momento para ser ella quién parta Europa en dos baloncestos.

La nueva Euroliga

La Euroliga pasará a ser una competición con 11 equipos con plaza asegurada por 10 años

La Euroliga pasará a ser una competición con 11 equipos con plaza asegurada por 10 años

El primer paso a este cisma, que amenaza con dividir Europa en dos, sin respetar siquiera a equipos de las mismas ligas nacionales, lo dió la Euroliga, anunciando un acuerdo de colaboración con la multinacional IMS, a la que se encargaba de gestionar su competición durante los próximos 10 años. Esa nueva competición cambiaba de forma drástica, pasando a ser lo más parecido a una verdadera “liga europea” que se ha visto en Europa: 16 clubes, jugando todos contra todos en una primera fase de 30 partidos, que daría como resultado una playoff a 5 partidos entre los ocho mejores del que saldrían los 4 equipos que se disputarían el título en el tradicional formato de “final four”.

La parte más conflictiva venía con la adjudicación durante una década de una licencia A a once equipos que, de esta manera, se aseguraban su participación en la segunda mejor competición de baloncesto del planeta durante los 10 próximos años. Real Madrid, FC Barcelona, Laboral Kutxa, Olympiacos, Panathinaikos, Maccabi Tel Aviv, EA7 Emporio Armani Milán, CSKA Moscú, Fenerbahçe, Anadolu Efes Estambul y Zalgiris Kaunas eran los 11 elegidos.

Los otros 5 puestos saldrían, por un lado, de tres campeones de las ligas domésticas (tanto nacionales, como la Liga Endesa, como plurinacionales, como la Liga Adriática o la VTB) y, por otro, los dos restantes se los jugarían ocho equipos invitados por la propia Euroliga, en dos eliminatorias a doble partido antes del arranque de la temporada oficial.

Como es normal, equipos que se han asentado en la competición como los españoles Unicaja Málaga, Valencia Basket, o equipos como el Bayern Munich, el Alba Berlín, Galatasaray, etc…mostraron su disconformidad inmediata con una medida que limitaba sus opciones de pertenecer al club más selecto del basket europeo de la misma forma que lo había estado haciendo en los últimos años.

La lucha de la FIBA contra los principales clubes europeos viene de lejos. Tanto, que muchos de los que actualmente siguen la mejor competición europea de baloncesto apenas recuerdan que, durante una temporada, en Europa se disputaron dos “ligas europeas”. Con la mayoría de los que hoy forman parte de ella, la ULEB lanzó la Euroliga, mientras que FIBA conseguía convencer con muchos dólares a potencias como Panathinaikos, Maccabi Tel Aviv, CSKA Moscú y Anadolu Efes para participaran en la Suproliga, que ganó precisamente el conjunto macabeo, con Anthony Parker y el difunto Nate Huffmann como estrellas.

Nace la FIBA Basketball Champions League

No pasó un año hasta que ambas competiciones se acabaron fusionando en la actual Euroliga, una rendición explícita del organismo internacional hacia los clubes. La convivencia, siempre con FIBA en segundo plano, se ha ido desarrollando con tiranteces, pero no ha sido hasta el año pasado, cuando ambas entidades se sentaron para negociar una nueva relación, cuando la situación no empezó a empeorar.

Con la ULEB aunando la Euroliga y la Eurocup, FIBA buscó en equipos históricos como Varese, Asvel Lyon, Cibona, Oostende, Cantú, Nymburk, BK Ventspils y Turow, entre otros, a los primeros dispuestos a saltarle las reglas marcadas por sus ligas, incorporándose a una competición que, de cara a la próxima temporada, apunta con llevarse a los muchos equipos descontentos de ligas como la ACB, la liga rusa, la italiana y la turca.

LA Basketball Champions League verá la luz en la temporada 2016-17

LA Basketball Champions League verá la luz en la temporada 2016-17

Esa nueva competición, denominada FIBA Basketball Champions League, amenaza con dinamitar internamente a las propias ligas. Con el apoyo de las federación nacionales, que sueles estar enfrentadas a las ligas profesionales de cada país, se habla de que los equipos que acudan a este torneo podrían quedar excluídos de sus propias ligas. Un ejemplo irreal sería el Unicaja Málaga, uno de los más molestos por verse casi al margen de la nueva Euroliga. Si los malagueños aceptasen jugar la competición de la FIBA, la ACB podría excluirles, lo que podría dar con los huesos de los malagueños en la LEB, organizada por la Federación española, y que, de esta manera, se convertiría en otra competición paralela a la propia ACB.

Tendremos que seguir esperando pero esta claro que el curso 2016-17 va a marcar un antes y un después en la historia del baloncesto en nuestro continente. Para bien o para mal, la FIBA ha aceptado el órdago lanzado por Jordi Bertomeu y su gente. Veremos quién se sale con la suya.