En uno de sus peores partidos en la época de Zinedine Zidane, el vigente campeón de la Liga Santander volvió a tropezar, sacando un empate milagroso de Balaídos (2-2) en un encuentro que mereció perder.

Fin a la etapa más brillante

Tras sumar 5 de los 6 títulos posibles en 2017, el Real Madrid atraviesa el peor momento desde que llegó Zinedine Zidane.

Tras sumar 5 de los 6 títulos posibles en 2017, el Real Madrid atraviesa el peor momento desde que llegó Zinedine Zidane.

Hace pocos días se cumplieron dos años desde la llegada de Zidane al banquillo del Real Madrid, iniciando una de las etapas de mayores logros deportivos que ha vivido el club más laureado de Europa en sus más de 115 años de historia.

Es evidente que el francés supo encontrar la forma de motivar a un grupo de estrellas, acostumbrados a que otros trabajen para ellos, generando un estilo de juego que, durante buena parte de este tiempo, era indefinible. El equipo unos días presionaba, otros salía a la contra, otros dominaba el balón.

Lo cierto es que la pasada temporada, saldada con éxitos en todos los campeonatos disputados salvo la Copa del Rey (en la que precisamente el Celta fue su verdugo), se sacaron adelante demasiados partidos gracias a goles en los instantes finales. La suerte estuvo de cara en demasiadas ocasiones y, en cierta forma, el equipo se acostumbro a que lo extraordinario fuese casi habitual.

Los egos devoran al conjunto

Gareth Bale marcó los dos goles del Real Madrid en Balaídos, en el empate a 2 frente al Celta de Vigo.

Gareth Bale marcó los dos goles del Real Madrid en Balaídos, en el empate a 2 frente al Celta de Vigo.

Tras un año lleno de éxitos, este Real Madrid de primeros de enero de 2018 es un equipo irreconocible e incalificable. No hay más que un jugador (Bale) que desborde a cualquier rival cada vez que se lo propone (y eso, si el equipo consigue generarle espacios para que exprima sus virtudes). El resto son grandes nombres, todos ellos internacionales y reconocidos entre los mejores del mundo en sus puestos….pero a día de hoy, ninguno está entre los 10 jugadores más en forma en sus respectivas posiciones.

Sin que las individualidades saquen los partidos adelante (como siempre ha pasado en este club), Zidane tiene imposible recurrir al inexistente juego de equipo. Los Blancos nunca han sido un conjunto solidario desde hace demasiado tiempo. Los egos pesan mucho más que el propio interés general y, encima, muchos son los jugadores que llevan escuchando loas continuas tras ganar 3 Champions Leagues en 4 años.

La clave está en Marcelo y Cristiano Ronaldo

Un partido de liga más, Cristiano Ronaldo se quedó sin marcar.

Un partido de liga más, Cristiano Ronaldo se quedó sin marcar.

Jugadores como Marcelo o Cristiano Ronaldo son un problema táctico para cualquier entrenador. Mourinho se inventó un hueco para el delantero portugués, partiendo de banda izquierda, para potenciar su innegable olfato de gol. Ancelotti primero, y luego Zidane, fueron acercando al luso hacia la posición de delantero centro, algo que pese a los números, no ha beneficiado a un CR7 cada vez más desconectado de su actual realidad: no es el extremo que desbordado a cualquier rival, ni un delantero centro capaz de aprovechar los pocos balones que le llegan. El último de ese tipo en vestir la elástica blanca fue Ruud van Nistelrooy hace casi una década.

En el caso de Marcelo, “celebró” su 11º aniversario como madridista jugando un partido desastroso. Fue la causa directa de los dos goles del Celta, con una prepotencia y una falta de conocimiento del juego que, en otro club, le debería costar su puesto en el once titular, dando paso a Theo Hernández. Si cuando llegó al club blanco en 2007 se hablaba de él como un buen proyecto de lateral, lo cierto es que el brasileño ha sido uno de los jugadores más protegidos (salvo en la etapa de Mourinho), dando prioridad a que con su enorme talento en ataque, compense sus excesivas lagunas en defensa. El problema es cuando, como en Balaídos, en ataque pasa desapercibido y en defensa condena al equipo.

¡Buenas Apuestas!